Personajes: cómo darles vida
La introducción:
Una de las cosas que más me hacen dudar cuando escribo es cómo describir a mis personajes. ¿Cuánto es suficiente? ¿Cuánto es demasiado? ¿Cómo lo hago sin que suene a lista de la compra o frene toda la acción? Seguro que a ti también te ha pasado. Justo leí un artículo genial sobre este tema que me hizo replantearme algunas cosas, y quería compartir algunas ideas clave que me parecieron especialmente útiles para nosotros, los que intentamos construir mundos y personajes creíbles entre el trabajo, la familia y el sueño acumulado. Porque hacer que nuestros personajes se sientan reales es quizás uno de los mayores retos (¡y satisfacciones!) de escribir desde nuestras trincheras.
El resumen:
El artículo que leí (¡muy recomendable!) venía a decir algo que en el fondo sabemos, pero que a veces olvidamos: describir a un personaje no es solo decir cómo es físicamente. ¡Adiós a esas listas de "pelo castaño, ojos azules, alto"! La clave está en que la descripción muestre quién es esa persona, cómo se siente, o cuál es su lugar en el mundo, y que lo haga de forma integrada en la historia. En lugar de detener la narración para soltar un retrato hablado, la idea es ir dejando caer detalles significativos a través de sus acciones, de cómo habla, de su ropa, de un gesto particular, o incluso de cómo otros reaccionan ante él o ella.
Se trata de elegir detalles que cuenten algo más allá de la pura apariencia. Por ejemplo, unas manos con las uñas mordidas nos dicen mucho más sobre la ansiedad de un personaje que simplemente decir "estaba nervioso". La idea central es que cada pincelada descriptiva tenga un propósito, que no esté ahí solo por rellenar, sino para construir al personaje y enriquecer la escena. Es usar la descripción como una herramienta más para contar la historia, no como un trámite obligatorio.
Cómo yo lo veo:
Para nosotros, que a menudo escribimos con el tiempo justo, puede parecer más rápido soltar la descripción física y seguir con la trama. Pero el artículo me convenció de que invertir un poco más de cabeza en elegir ese detalle revelador, y en cómo mostrarlo integrado en la acción, merece la pena.
Al final, como escritores amateurs, nuestro "superpoder" es la pasión y la capacidad de observar el mundo que nos rodea, aunque sea a ratos. Usar esa observación para encontrar esos detalles únicos que definen a nuestros personajes, en lugar de recurrir a lo fácil o genérico, es un desafío, ¡pero menudo subidón cuando funciona y sientes que ese personaje empieza a respirar por sí mismo en la página! Es un recordatorio de que la calidad de la escritura no siempre está en la cantidad de horas que le echas, sino en la intención y el cuidado que pones en cada palabra.
Si quieres explorar más a fondo estas técnicas y leer el análisis completo sobre cómo describir personajes de forma efectiva, te recomiendo mucho echarle un vistazo al artículo original que inspiró esta reflexión. Puedes encontrarlo aquí:
Y tú, ¿cuál es tu mayor reto o tu truco favorito a la hora de describir a tus personajes? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!
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